Hoy estuve de un particular mal humor durante toda la mañana. Mails que provocaron alteraciones y maldiciones multicolores, mensajes de texto molestos, personas (léase hombres) indiferentes, etc. Cuestiones varias que me fueron volando los patos de la laguna mas rápido de lo habitual.
Casi llegando al mediodía y haciendo catarsis con mis amigas, una de ellas me hace una simple pregunta... "Cuánto falta para que te venga!?" Y he aquí el quid de la cuestión. Mágicamente una carcajada salió de mi boca y finalmente pude ver claramente cual era mi problema... ME TENÍA QUE VENIR!!!, los patos en mi laguna tenían sus motivos y mas que claros (cualquier mujer que se precie de tal sabe porque lo digo). La que me diga que nuestro querido amigo Andrés en sus visitas no le vuela un poco los patos es una terrible ET (además de una muy mala mentirosa, claro).
Por mucho que queramos ocultarlo o evitar los chistes del sexo opuesto referidos a este tema, lo cierto es que, el estar en "esos días" nos altera las hormonas, los patos y el mundo. Somos capaces de llorar, reír, gritar, patalear o hasta querer asesinar a aquellas personas que mas queremos.
Mi estimada amiga, quien hoy día me ayudo a entenderme un poquito mejor y a sacarme un poco de mi mundo de mufa, termino indignada, no pudiendo creer que mi histeria no era genuina y que la misma solo había estado potenciada por una cuestión meramente biológica.
Resignación querida.... Loca estoy, histerica soy... pero a veces tengo mas motivos que de costumbre.
perfecto
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